| Es común confundir a la Polistes dominulus con la conocida chaqueta amarilla ( Vespula germánica)
Normalmente construye nidos pequeños sobre estructuras preexistentes y en sitios protegidos (aleros de techos, aberturas en paredes) sujetos mediante un pedicelo. Los nidos se construyen en base a celdas de geometría hexagonal, lo suficientemente profundas para albergar a una avispa durante su desarrollo, y en número variable, pudiendo contener más de 200 celdas. Es común observar varios nidos muy próximos entre sí, en un misma estructura y con distintos grados de desarrollo.
Cuando las larvas alcanzan su maduración (aproximadamente en 40 días posteriores a la postura del huevo) nacen los adultos e inmediatamente ocupan su lugar en el nido llevando adelante distintas actividades, entre ellas: la ampliación del nido, la protección de la colonia y la provisión de alimento para las larvas.
La alimentación de P. dominulus , se compone principalmente de otros insectos y arañas, y en menor medida de néctar de flores u otras soluciones azucaradas ( ej. jugos de frutas)
P. dominulus posee un aguijón vinculado a glándulas de veneno, siendo una especie poco agresiva. No obstante son capaces de picar cuando son molestadas.
Las técnicas de control, se basan en la eliminación de los nidos.
Si tras una picadura de un insecto aprecia una irritación de más de 10 centímetros de diámetro o se inicia una erupción cutánea es probable que se encuentre ante una alergia al veneno de la avispa.
La reacción alérgica puede ir desde una simple hinchazón hasta síntomas de tipo anafiláctico como asma o shock. Frente a ella, la inmunoterapia es el tratamiento de primera elección.
La terapia consiste en repetidas inyecciones de veneno al que el paciente es alérgico: "De este modo se consigue insensibilizarle de manera que si normalmente posee entre un 50 y un 60 por ciento de riesgo de sufrir síntomas alérgicos, después de la terapia el peligro disminuye hasta índices de entre el uno y el dos".
Las vacunas consiguen que la reacción alérgica no llegue a manifestarse. El sistema inmune considera conocida la sustancia inyectada por el insecto y por tanto disminuye la sensibilización.
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